Guía completa

Lo que hacemos y lo que no

La reprogramación de la ECU es un proceso electrónico delicado, con margen para ayudar de verdad a un coche o para meterlo en un problema legal según qué se toque. Hacemos actualizaciones oficiales del fabricante, recodificación tras montar una centralita de segunda mano, adaptaciones tras cambiar piezas con código propio como los inyectores diésel, y programación de centralitas de recambio en restauraciones.

No hacemos chiptuning de potencia, eliminación de DPF, EGR o AdBlue, ni ningún ajuste que falsee kilometraje o comprometa la homologación del coche. Si llegas pidiendo algo de esa segunda lista, te explicamos por qué no y te ofrecemos la alternativa legal al problema real que hay detrás.

Una confusión habitual: reprogramar no cambia la etiqueta

Es una pregunta que se repite bastante, y la respuesta corta decepciona: ningún trabajo de software cambia el distintivo ambiental de un coche. La DGT lo asigna con datos fijos —fecha de matriculación, combustible, norma de homologación— y ninguno de esos datos se altera tocando la centralita. Quien ofrezca “subir la etiqueta” con una reprogramación, o no va a conseguir nada, o está proponiendo algo que no conviene aceptar.

Actualizaciones oficiales, el trabajo más frecuente

Los fabricantes publican boletines técnicos con software corregido para bugs conocidos: comportamientos raros en cajas automáticas con software antiguo, regeneraciones de DPF demasiado frecuentes, tirones a baja velocidad, avisos erróneos en el cuadro. Algunas se aplican gratis bajo campaña del fabricante —conviene comprobarlo antes en el concesionario oficial—; si no hay campaña activa, lo hacemos aquí con un coste orientativo de 150 a 300 €.

Recodificación tras una centralita de segunda mano

Un caso frecuente: la centralita original se avería de forma grave, el cliente compra una de desguace y la trae para activarla. El proceso pasa por leer el VIN original, recodificar la centralita a ese VIN, sincronizar módulos relacionados como el inmovilizador y las llaves, y hacer una lectura completa final que confirme que todo responde. Sale bastante más barato que una centralita nueva, que puede rondar los 1.000-3.000 €.

El cargador profesional, un detalle que no es opcional

Durante toda la programación, que puede llevar entre 30 y 90 minutos con varios módulos encendidos consumiendo corriente, la batería se mantiene con un cargador estabilizador a tensión constante. Sin él, una caída de voltaje puede inutilizar la centralita por completo —un daño que sale mucho más caro que la propia reprogramación. Es un estándar básico en cualquier intervención electrónica seria, y desconfiaríamos de un taller que lo saltara.