Guía completa

Reprogramación: lo que SÍ y lo que NO hacemos

La reprogramación de la ECU (Unidad de Control del Motor) es un proceso electrónico sensible que permite modificar o actualizar el software que gestiona el motor.

Lo que SÍ hacemos:

  • Actualizaciones oficiales del fabricante (TSB — Boletines de Servicio Técnico).
  • Recodificación tras la instalación de una centralita de segunda mano.
  • Adaptaciones después de cambiar inyectores, EGR, sensores con códigos IMA propios.
  • Programación de una centralita nueva tras su restauración.
  • Codificación de componentes relacionados (llaves, módulos, asistencias).

Lo que NO hacemos (y nuestra postura):

  • Chiptuning de potencia: incrementar caballos a través de software. Anula el seguro, no pasa la ITV y puede dañar el motor.
  • Eliminación de DPF / FAP: ilegal, no pasa la ITV, multas de hasta 6.000 € y motor dañado.
  • Eliminación de EGR: ilegal, no pasa la ITV y puede perjudicar la culata por sobrecalentamiento.
  • Eliminación de AdBlue: ilegal en vehículos Euro 6, el motor entra en modo seguro.
  • Falseo de kilometraje: delito penado, no se realiza bajo ningún concepto.

Si te acercas solicitando algo de la segunda lista, te explicaremos por qué no es recomendable y te ofreceremos la solución legal al problema que intentas resolver.

Actualizaciones oficiales (TSB)

Los fabricantes lanzan de forma periódica boletines técnicos (Technical Service Bulletins) que incluyen actualizaciones de software para subsanar errores conocidos:

  • Comportamiento anómalo en el cambio automático (frecuente en VAG DSG con software anticuado).
  • Consumo elevado durante la regeneración del DPF debido a un software que realiza regeneraciones demasiado a menudo.
  • Tirones a baja velocidad que se solucionan ajustando el mapa de inyección.
  • Alertas erróneas en el cuadro que se corrigen con el software actualizado.

Algunas de estas actualizaciones son gratuitas bajo campaña del fabricante — comprueba primero en el concesionario oficial. Si no hay campaña activa o tu vehículo está fuera de garantía, lo realizamos nosotros por un coste 150-300 €.

Recodificación tras centralita usada

Un caso habitual: un cliente con la centralita dañada (avería electrónica importante) compra una de segunda mano en un desguace y nos la trae para activar.

Proceso:

  1. Lectura del VIN original del vehículo.
  2. Recodificación al VIN correspondiente a través de un software de programación.
  3. Sincronización con módulos relacionados (inmovilizador, llaves, asistencias).
  4. Lectura completa tras la codificación para certificar que todo funciona correctamente.

Coste: 150-300 € dependiendo de la marca. Es la opción más asequible frente a una centralita nueva (1.000-3.000 €).

Adaptaciones tras sustituir piezas

Algunas piezas tienen código específico que debe registrarse en la centralita:

  • Inyectores diésel: cada uno tiene un código IMA grabado en su cuerpo. Si no se registra, la centralita inyecta cantidades incorrectas y el motor no funciona bien.
  • Sensor de presión del turbo: requiere adaptación de offset para una lectura precisa.
  • Sensor de árbol de levas / cigüeñal: a veces necesita un reaprendizaje de posición.
  • Caudalímetro MAF: en ciertos motores requiere un reinicio de adaptaciones.

Adaptación: 50-150 € según la complejidad. Es indispensable si has cambiado las piezas mencionadas — sin esta adaptación, el coche no funcionará como debería.

El cargador profesional: detalle crítico

Durante la programación, mantenemos la batería con un cargador estabilizador profesional (Cetex, Bosch, Battery Tender) a 13,8 V constantes. Sin esto, una caída de tensión en el transcurso puede inutilizar la centralita (brick) — y eso puede costar entre 1.000 y 3.000 € en daños.

Talleres que reprograman sin el cargador adecuado: evítalos. La posibilidad de que surjan problemas es alta y la responsabilidad después es confusa. El uso de un cargador profesional es un estándar en cualquier intervención electrónica seria.

Si necesitas reprogramación o codificación, llámanos al 665 24 51 43. Te aclaramos qué es viable y qué no antes de hacer un presupuesto.