Guía completa
El sistema más extenso y menos visible
El sistema eléctrico de un coche actual es, probablemente, el más complejo de todo el vehículo: cientos de metros de cable, módulos que se comunican entre sí por una red interna, conectores expuestos a corrosión y componentes eléctricos repartidos por toda la carrocería. Cuando algo falla, el síntoma puede despistar: una batería que pierde carga, una ventanilla que no responde, faros que parpadean sin motivo claro, o varios avisos encendidos a la vez sin relación aparente entre ellos.
Por qué el uso de trayecto corto pesa más de lo que parece
Un motor de arranque exige un pico alto de corriente cada vez que gira la llave, y ese consumo lo compensa el alternador durante el trayecto siguiente. En un uso de recorridos cortos con muchos arranques al día —el patrón habitual de quien hace un trayecto de pocos kilómetros varias veces— la batería no siempre tiene tiempo de recuperarse del todo antes del siguiente arranque. Con los años, eso adelanta el momento en que la batería empieza a fallar, y en coches con sistema start-stop el margen es todavía más justo: estos llevan baterías AGM o EFB, que no son iguales a una convencional y que hay que codificar con diagnosis al sustituirlas para que el sistema las reconozca bien.
La avería más frecuente: la fuga eléctrica nocturna
Si el coche pierde batería en pocos días estando parado, lo habitual es una fuga eléctrica: algún módulo no entra en modo de reposo y sigue tirando de corriente sin parar. Medimos con un amperímetro de precisión el consumo en reposo, buscando quedarnos por debajo de los 50 mA tras media hora, que es lo normal cuando todos los módulos están dormidos. Si el consumo es mayor, vamos retirando fusibles uno a uno hasta ver cuál hace bajar la cifra, y ahí localizamos el módulo responsable — alarma, cierre centralizado, un equipo de infoentretenimiento que no se apaga del todo, o el módulo de telemática en modelos que lo llevan.
Cableado de puertas, la avería silenciosa
El otro clásico es el cableado que pasa por el fuelle de goma entre el chasis y la puerta. Cada apertura y cierre mueve esos cables, y tras muchos años de uso los hilos internos terminan rompiéndose. El síntoma puede ser el cierre de esa puerta, la ventanilla, el espejo eléctrico o la calefacción del asiento — cualquiera de los componentes que pasan por ese mismo tramo. Se resuelve resoldando los hilos dañados.
Lo que no tocamos
No desactivamos sistemas de seguridad como el eCall ni eliminamos testigos de aviso sin reparar la causa real detrás de ellos. Si tu coche tiene un síntoma eléctrico que no encaja con nada de lo anterior, empezamos siempre con una diagnosis completa antes de sustituir piezas al azar.