Guía completa
Una queja que en realidad son seis averías distintas
“El coche pierde aceite” es de las frases más repetidas en el mostrador de cualquier taller, y también de las menos precisas. Detrás puede haber una junta de cárter, una junta de tapa de balancines, un retén delantero o trasero de cigüeñal, un retén de árbol de levas, un separador de aceite mal sellado o, con menos frecuencia, un intercambiador de aceite-refrigerante que ha empezado a fisurarse. Cada una tiene su reparación y su coste, y no tiene sentido dar un precio sin saber cuál es.
Cómo se localiza
El primer paso, casi siempre, es desengrasar el motor y dar una vuelta corta. El aceite que vuelve a aparecer después de la limpieza señala su origen con bastante fiabilidad, sobre todo en fugas medianas o grandes.
Cuando la pérdida es tan pequeña que se evapora con el calor antes de acumularse en algún sitio visible, recurrimos a un tinte fluorescente que se añade al aceite del motor. Tras un par de cientos de kilómetros de uso normal, iluminamos el bloque con una lámpara ultravioleta: el aceite marcado brilla y el punto exacto queda a la vista, incluso si es una gota diminuta.
De lo más barato a lo más caro
La tapa de balancines, en la parte alta del motor, suele ser la reparación más asequible: fácil acceso y mano de obra corta. La junta de cárter, en cambio, exige desmontar el cárter inferior, limpiar bien la superficie de asiento y montar la junta nueva con el par correcto — algo más de trabajo, algo más de coste.
El retén trasero del cigüeñal es el que más se encarece, porque en la mayoría de los coches actuales solo se llega a él desmontando la caja de cambios. Es una intervención mayor, y por eso conviene tenerlo diagnosticado con seguridad antes de dar el presupuesto — no es la pieza que se cambia “por si acaso”.
Cuándo esperar y cuándo no
Una fuga lenta que obliga a añadir aceite cada varios miles de kilómetros no es una urgencia, aunque sí conviene repararla antes de que empeore. Distinto es cuando el aceite cae sobre el escape o el turbo calientes, donde puede llegar a humear, o cuando gotea sobre el embrague o la caja, porque ahí el problema deja de ser solo del motor. En esos casos, mejor no dejarlo para la semana que viene.
Si notas manchas donde aparcas o el nivel te obliga a rellenar más de lo habitual, tráelo y localizamos el origen antes de hablar de precio.