Guía completa
Dos servicios que se confunden a menudo
Equilibrado y alineación son cosas distintas, aunque suelen mezclarse en la conversación. El equilibrado distribuye el peso del conjunto rueda-neumático para que gire sin generar vibración, y se hace con una máquina computerizada que detecta el desbalance y calcula los contrapesos exactos. La alineación, o geometría, orienta las ruedas para que apunten correctamente al rodar, usando un sistema láser 3D que mide convergencia, caída y avance. Se pueden hacer juntas o por separado — el equilibrado es más rápido y más barato, 35 € las cuatro ruedas frente a los 60-90 € de una alineación completa.
Cuándo toca equilibrar
Después de montar neumáticos nuevos es obligatorio, así que si el montaje se hace en el taller va incluido. Tras un golpe fuerte contra un bordillo o un bache profundo, un contrapeso puede haberse desplazado o incluso caído. Y si notas que el volante tiembla a una velocidad concreta —por ejemplo a 90 km/h y desaparece al bajar a 80 o subir a 100— es la firma clásica del desbalance.
Cuándo NO es cosa de equilibrado
Si tras equilibrar la vibración sigue ahí, hay varias causas posibles. Un neumático con deformación interna, que se detecta con luz oblicua buscando abultamientos y que obliga a sustituirlo. Una llanta con un daño oculto, que nunca llegará a equilibrarse bien mientras no se repare o cambie. Una geometría desalineada, que además desgasta el neumático de forma irregular y hay que corregir antes que nada. Un palier o junta homocinética, que da vibración al acelerar, no a una velocidad fija. O un disco de freno alabeado, que solo se nota al frenar. En el taller distinguimos entre estas causas antes de decir que el problema está resuelto.
Los dos tipos de contrapeso
Los adhesivos van por dentro de la llanta, no se ven desde fuera y son la opción preferida en llantas modernas. Los de presión son los clásicos, se colocan por fuera y solo funcionan si el borde de la llanta lo permite; suelen ser algo más baratos. En llantas premium —BMW M, Audi RS, AMG— usamos siempre adhesivos, porque los de presión pueden rayar el acabado y quedan poco discretos.
Si notas vibración a partir de 80 km/h, tráelo y en 30-45 minutos sabemos si es cosa de equilibrado o hay que mirar algo más.