Guía completa

Un sistema pensado para cumplir una norma, no para complicarte la vida

Desde 2014-2016, los diésel homologados con Euro 6 llevan un sistema SCR que inyecta AdBlue —urea diluida al 32,5%— en el escape para neutralizar los óxidos de nitrógeno antes de que salgan por el tubo. Funciona bien cuando está sano: es la razón por la que estos motores cumplen la norma que les da su etiqueta ambiental. El problema aparece cuando alguno de sus componentes —sensor NOx antes o después del catalizador, inyector, bomba dosificadora, depósito calefactado— empieza a fallar, y el coche lo hace saber con la luz de motor o, en el peor de los casos, con el aviso de arranques restantes.

La cuenta atrás no es un farol

Cuando la centralita detecta un fallo grave del SCR, empieza a contar: primero un aviso genérico, después un número concreto de arranques que quedan, y al llegar a cero el motor sencillamente no arranca. Es un bloqueo previsto por la normativa de emisiones, no una avería mecánica del motor en sí. Si tu coche te dice que quedan veinte arranques, no es el momento de “ya lo miro la semana que viene”.

Lo primero: comprobar el líquido

Antes de sospechar de sensores caros, medimos la calidad del AdBlue del depósito. Es un consumible con fecha de caducidad —unos dos años desde su fabricación— y si el coche ha estado mucho tiempo parado, puede caducar antes de gastarse. También pasa con garrafas mal conservadas o rellenados con embudo sucio: contaminar el depósito sale mucho más caro que el bidón de producto certificado que se intentaba ahorrar.

Los componentes que más fallan

El sensor NOx es, con diferencia, el que más entra por avería. Algunos coches llevan dos —uno antes y otro después del catalizador SCR— y ninguno es barato. El inyector de AdBlue es el segundo sospechoso habitual, sobre todo cuando el consumo del líquido se dispara por encima de un litro cada 1.000 km sin explicación de conducción. En invierno, además, el calefactor del depósito tiene su propio trabajo porque la urea cristaliza con el frío, y un fallo ahí también dispara avisos.

Lo que no hacemos, y por qué

Existen ofertas de “eliminar el AdBlue” que prometen quitarte el problema de raíz. No lo hacemos: deja el coche fuera de homologación, es motivo de rechazo en ITV, puede tener consecuencias con el seguro y, sobre todo, es ilegal. Lo que sí hacemos es identificar el componente real y repararlo, para que el coche vuelva a cumplir lo que prometió cumplir cuando se matriculó.

Si el aviso de AdBlue ha aparecido, mándanos el código exacto por WhatsApp al 665 24 51 43 y te decimos qué mirar antes de que la cuenta atrás llegue a cero.